2 iglesias

(Por Victor Richini)

Ayer por la tarde viajaba en el subte de la línea B, concentrado en la lectura que llevaba conmigo cuando escuché una guitarra y una armónica que sonaban muy bien. Se trataba de un joven músico, a quien no veía por la cantidad de gente que viajaba. No siempre disfruto de los músicos callejeros, pero cuando son buenos en mi corazón les agradezco lo que hacen y algunas veces venzo el pudor y se los digo.
Cuando terminó de tocar 2 temas, dijo los títulos de los cuales solo recuerdo el segundo, "Padres Palotinos" agregando que él era el compositor. Terminada su actuación pasó la gorra y cuando se acercó le pregunté "¿Vos compusiste este tema- Padres Palotinos?" algo obvio, ya que él mismo acababa de decirlo. Hubiera querido abrazarlo o estrechar su mano, no me atreví a tanto, pero lo felicité con entusiasmo. Me agradeció con una sonrisa y una mirada luminosa y sguió su camino. Me bajé en la estación siguiente, que era mi destino, y salí a la calle conmovido. Caminé unas cuadras y lejos de salir de ese estado de ánimo, éste fué creciendo a tal punto que tuve que parar y sentarme en un bar y traté de dominar la emoción o al menos ponerle palabras. El compositor era un joven que no tendría mucho más de 20 años. Los padres Palotinos fueron asesinados por las patotas del gobierno ilegal y criminal que sufrimos del 76 al 83. Como algunos
sacerdotes (también asesinaron a un grupo de seminaristas) y unos pocos obispos habían seguido las enseñanzas de Cristo dedicando su vida a los más pobres. Esa generosa actitud de servicio y entrega les costó la vida. Conozco por mi trabajo a varios sacerdotes que viven y trabajan en las villas miseria de la ciudad de Buenos Aires. Son hombres cabales que no dudan en dar lo mejor de sí con total generosidad y entrega y son queridos y respetados por chicos y grandes en los barrios donde trabajan. Como estos sacerdotes, y por hacer la misma tarea, muchos fueron asesinados, torturados o desaparecidos durante el sanguinario gobierno militar.
No puedo evitar la comparación de estos hombres justos, con la otra "Iglesia" la de la jerarquía que fué cómplice. El Cardenal Primado de la Argentina Jorge Bergoglio es un ser execrable, mendaz e hipócrita. Como pastor, lejos de proteger a sus hijos, entregó a sacerdotes a las garras de los asesinos. Hoy lidera junto con impresentables como él, una acción destituyente en la que no se molesta en disimular el odio irracional que siente por la Presidenta y el ex presidente Nestor Kirchner. Habla del escándalo de la pobreza desde el Hotel Alvear, rodeado de personajes inescrupulosos, empresarios y políticos que jamás se han preocupado por los que sufren la pobreza que tanto escandaliza al arzobispo. Evidentemente, no lo escandaliza el insulto de la riqueza ostentosa, ni a él ni a Jorge Casaretto, hombre con muchas menos luces que Bergoglio pero embarcado en la misma cruzada destituyente.
Emiten documentos, se unen a personajes impresentables que hicieron mucho daño a la Patria y tienen un objetivo común que es la destrucción del actual gobierno para volver atrás en los inmensos avances sociales logrados en los últimos 7 años. Y hablan del escándalo de la pobreza. Ellos.
El joven compositor, músico callejero, que nació muchos años después de que los padres Palotinos fueran asesinados, mantiene vivo su recuerdo con su música. Ellos viven, como Monseñor Angelelli y tantos sacerdotes y monjas víctimas del terrorismo de Estado en los jóvenes que hoy levantan sus banderas y mantienen vivo el Mensaje de Cristo.