Sobre esposas, espías y espiados



Conectadas. Bárbara Diez, la esposa de Horacio Rodríguez Larreta, estaba en permanente contacto con la mujer del espía Ciro Jame
14-02-2010 / Un regalo de San Valentín en la causa por espionaje de la Policia Metropolitana.
Por Walter Goobar
wgoobar@miradasalsur.com

La catarata de escándalos que marcó el surgimiento de la policía metropolitana no sólo ha llevado a su primer jefe, el ex comisario Jorge Fino Palacios, a la cárcel sino que también ha colocado al ex ministro de cultura Mariano Narodowski a punto de ser procesado, mientras que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri y su incombustible ministro de Justicia, Guillermo Montenegro, están a punto de ser convocados a prestar declaración indagatoria como imputados en la causa por las escuchas ilegales contra una variada y extensa nómina de dirigentes sociales, empresarios, abogados que también incluye la comprometedora pinchadura de los teléfonos del cuñado manosanta del jefe de Gobierno de la Ciudad por parte del espía Ciro Gerardo James. El único funcionario de primera línea de la gestión macrista que hasta ahora había logrado salir indemne del escándalo es el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien no sólo pidió al juzgado de Oyarbide que investigara si sus teléfonos habían sido pinchados, sino que también consiguió recortar el poder de Montenegro a su mínima expresión nombrando a Eugenio Burzaco como nuevo jefe de la debutante policía porteña. Sin embargo, Miradas al Sur está en condiciones de anticipar que los rastreos de las 3.000 llamadas efectuadas por el espía Ciro James en los dos últimos años, surge una estrecha conexión entre la esposa del jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y la hasta ahora desconocida esposa del agente de inteligencia caído en desgracia. Estas comunicaciones que en los próximos días llegarán al juzgado de Norberto Oyarbide no sólo dan por tierra con las afirmaciones de Rodríguez Larreta que dijo desconocer al espía, sino que también disparan dudas respecto de la sobreactuada autodenuncia para que se investigaran sus líneas telefónicas. En lugar de acudir al juzgado, Rodríguez Larreta le podría haber consultado a su mujer –Bárbara Diez–, la wedding planner de ricos y famosos que estaba en permanente contacto con la mujer de Ciro James.

La frase Cherchez la famme –que quiere decir busque a la mujer– y ha sido muy utilizada en las novelas policiales se ha convertido en el leitmotiv del juzgado de Norberto Oyarbide. Esta máxima fue acuñada por Alejandro Dumas padre en 1854 en el libro Los Mohicanos de París y se refiere a que, detrás de todo crimen, una de sus principales causas es la pasión amorosa, sea que la mujer lo sepa o no.

De esta manera, Oyarbide ha llevado a prisión a Paula Aballay, la mujer del sindicalista bancario Juan José Zanola en la investigación por los medicamentos adulterados, y a Soledad Belloni, la viuda del asesinado Sebastián Forza en la causa del triple crimen de la efedrina.

Hasta ahora esa misma lógica no se había aplicado al escándalo de las escuchas ilegales que involucra a las más altas autoridades del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Hasta hace unas horas, Silvia Daniela Zanta, la esposa del espía Ciro James, era una inofensiva ama de casa ajena a las actividades de espionaje que llevaron a su marido a ocupar una celda en el Pabellón 4 del Penal de Marcos Paz. Sin embargo, Miradas al Sur está en condiciones de revelar que en los próximos días se incorporarán a la causa del espionaje decenas de nuevos entrecruzamientos telefónicos que desnudan la estrecha relación entre la mujer del espía ahora detenido con Bárbara Diez, la esposa del jefe de gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y con Silvia Fajre, la esposa de Ricardo Kirchbbaum, editor general del diario Clarín y ex funcionaria del Gobierno de Jorge Telerman.
Silvia Daniela Zanta, para el juzgado de Oyarbide, parecía simplemente preocupada por atender las necesidades del pequeño hijo del matrimonio. Sin embargo, uno de los primeros indicios que llamó la atención de los investigadores fue la profusión de llamados diarios que realizaba y recibía de su esposo y de otras personas. Esto hizo pensar que Silvia Daniela Zanta podría formar parte del engranaje de actividades non-sanctas que realizaba su marido que la utilizaba como una suerte de receptoría de mensajes para impedir que sus propias comunicaciones y las celdas desde donde fueron efectuadas fueran rastreadas.

Otro indicio –no menor–, que reforzó las sospechas es que la locuaz esposa de James utilizaba el celular 15-54288472 que está a nombre de Jorge Zenarruza, un socio de James que formó parte del Batallón 601 de Inteligencia. Este oscuro ex oficial de inteligencia –que no ha sido debidamente investigado aún en la causa del espionaje–, fue uno de los acompañantes que el primero de octubre viajó con James en el auto matrícula EAE954 rumbo a Posadas, horas antes que la Justicia pusiera fin al delivery de pinchaduras telefónicas.

Aparentemente, mientras James organizaba pinchaduras, su esposa junto a la de Rodríguez Larreta organizaba eventos para ricos y famosos. Existen numerosas llamadas cruzadas entre el celular que utilizaba la mujer de James, y el que figura a nombre de Bárbara Diez que es una de las organizadoras de eventos más requeridas y una de las mejor remuneradas. Estuvo tras el casamiento de Florencia Peña y Mariano Otero, Gastón Portal y Mariana Fabianni, Guillermo Coria y Carla Francovigh, de Florencia de la V y Pablo Goycochea. Entre casamientos, eventos corporativos para empresas como Techint, Artear, Pol-Ka y Freddo, fiestas para quinceañeras y bar mitzvás para adolescentes de la comunidad judía, Diez se acerca a los 500 eventos con lo que factura un millón de pesos al año.

La intriga sobre los contactos entre la esposa del jefe de Gabinete porteño y la del espía incluye un estrecho vínculo comercial, al punto tal que la mujer del espía habría facturado servicios por la organización de eventos a través justamente de Bárbara Diez, lo que da una idea del nivel de confianza entre ambas mujeres.

A primera vista, podría pensarse que se trata de una relación estrictamente laboral ya que Silvia Daniela Zanta tiene patentada junto con otras personas una Agenda de Novias ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (Inpi) con fecha octubre de 2008.

Sin embargo, esto no explica que la organizadora de bodas que –según la revista Apertura–, tiene una docena de empleados, preste su nombre para facturar servicios a nombre de la mujer del espía que puede enterrar las aspiraciones presidenciales de Mauricio Macri.

Hasta ahora, Horacio Rodríguez Larreta había salido indemne en el escándalo del espionaje que ha salpicado a todo el gabinete porteño, pero a la luz de la estrecha relación entre su mujer y la del espía, cabe preguntarse si la autodenuncia para que se investiguen las líneas telefónicas de su departamento de calle Castex, con vista a Plaza Alemania no fue una sobreactuación de alguien que no tiene dudas que Buenos Aires ya está bueno. Mientras Macri y Montenegro están cada vez más acorralados por los escándalos de su propia policía, Rodríguez Larreta –a través de Eugenio Burzaco–, ha emergido como el único capaz de pilotear la nave que va rumbo al naufragio. Más aún, fuentes del propio Gobierno admiten a Miradas al Sur que Montenegro no ha sido pasado a cuarteles de invierno por un sólo motivo: “Mauricio no lo quiere tener en la vereda de enfrente a la hora de tener que presentarse a declarar en el juzgado en el que Oyarbide ocupa el sillón que una vez ocupó Montenegro”.

Por otra parte también existen cruces de llamados entre el celular que usaba la esposa de James y el que figura a nombre de la ex colaboradora de Jorge Telerman, Silvia Fajre, esposa del editor general de Clarín, Ricardo Kirschbaum.

Podría pensarse que los personajes en cuestión podrían estar utilizando los teléfonos de sus mujeres para no quedar pegados con los suyos, ya que esta es una típica maniobra de contravigilancia que muchas agencias de seguridad recomiendan a sus clientes para mantener conversaciones sensibles entre personas influyentes que no quieren aparecer conectadas entre sí. El tiempo y la cada vez más recalentada interna del PRO tal vez puedan resolver este enigma.

En el affaire James, nada es casual. Existen llamados desde el teléfono que figura a nombre del espía a la cueva de dinero que funcionaba en el consulado de Guinea-Bissau, el mismo lugar por donde pasaba el producido del negociado de los medicamentos truchos que manejaba Néstor Lorenzo.

Las recién descubiertas llamadas de James a la mesa de dinero que funcionaba en la embajada de Guinea Bissau no es la única conexión con el escándalo que involucra a las máximas autoridades del Gobierno porteño con la mafia de los medicamentos y con el triple crímen de la efedrina. En ediciones anteriores, Miradas al Sur reveló con carácter de exclusividad la nómina completa de las personas y empresas que habían sido investigadas desde la computadora del ahora destituido jefe de la policía Metropolitana, Osvaldo Chamorro. En esa extensa nómina figuraban la mayoría de los personajes y empresas fantasmas que más tarde aparecieron vinculados a la causa de la mafia de los medicamentos y al triple crimen de la efedrina.

En principio, se pensó que tanto interés en el área de medicamentos se debía a que el anterior jefe de la Metropolitana, Jorge Fino Palacios asesoraba en seguridad a los laboratorios Abott, pero eso no explica la presencia del elenco completo de estas dos causas en la computadora de Chamorro muchos meses antes de que estallaran ambos escándalos.