Carta a mis hijos por Hebe

Buenos Aires. Hoy, en el año de la transformación revolucionaria del Bicentenario

Queridos hijos:
Anoche me desperté varias veces pensando cómo sería la vida con ustedes. También pensaba cómo serían ahora: ¿Estarían canosos, con pancita o adultos atléticos? Y ahí me asaltó la pregunta: ¿Cómo sería nuestro país, nuestra patria, con ustedes?
¿Saben queridos míos? Nuestra patria, nuestra patria está creciendo. Sí, creciendo pese al enemigo de siempre, el que ustedes ya conocen, que desde distintos frentes nos ataca, porque el ataque a nuestra presidenta Cristina es el ataque rastrero al pueblo, a nosotros, a los trabajadores, a los que queremos entrañablemente a nuestra tierra.
Amores míos, siento cada mañana el “hola mamá” y en cada noche la espera que casi es la misma que cuando llegaban tarde, cuando la militancia intensa les llevaba todas las horas. ¡Cuántas cosas aprendí de ustedes, sus voces, sus risas aún frente al peligro!
“No te preocupes mamá”, me suena hoy cuando escucho y veo tanta rata suelta. ¿Saben chicos?, todos los mismos que apoyaron la dictadura le hacen la vida imposible a Cristina, nuestra Presidenta. Aunque les parezca mentira el vicepresidente Cobos, el traidor, se puso a la derecha de la derecha porque, como ustedes decían, es preferible el enemigo, que uno sabe qué piensa, que un traidor porque éste atrae otros, como ser el presidente del Banco Central, Redrado.
Hace tiempo, hijos míos, los terratenientes, los ruralistas, le pegaron duro pero nuestra Presidenta es muy valiente. Todo esto, hijos, está avalado, apoyado, por la prensa canalla (Clarín, La Nación, Canal 13, Canal 11, Canal 2, Canal 9, 26, C5N) que difama. Es terrible ver como los avisadores compran a los periodistas y también a alguna diva de la televisión.
Yo estoy seguro de oír sus voces y sus risas. Estas me alientan para seguir nuestro camino, el de la victoria. Sí, victoria en cada paso que damos pensando en ustedes.
Sabemos que tenemos muchas responsabilidades y estamos felices de todo lo que parimos. Cada cosa es un hijo nuevo que nace para vivir junto a ustedes, al proyecto que tenían en sus sueños.
En la Librería, en cada libro están ustedes; en la Universidad, en cada alumno y profesor, están ustedes; en la Radio, en cada programa están ustedes; en la Imprenta, cada afiche es de ustedes; en Prensa Madres, los periodistas jóvenes se miran en ustedes; en el ECuNHi, Espacio Cultural Nuestros Hijos, viven ustedes. Y lo más increíble, Sueños Compartidos, ese proyecto maravilloso: en cada trabajador viven ustedes, en cada niño feliz viven ustedes.
A veces sueño que caminamos junto a ustedes por la playa, que vamos a pescar, sueño con el asadito o los ravioles del domingo pero, ¿saben?, el soñar me da fuerzas. Cada jueves en la Plaza los presiento cuando me pongo el pañuelo. Rozan sus manos en mis manos y me ayudan a llevar con más fuerza el cartel.
Los enemigos, no la oposición: eso es otra cosa, los enemigos están luchando para imponer el indulto. ¡No soportan los juicios! Quieren sacar a la Presidenta de cualquier manera. Pero no van a poder. La derecha no es pueblo, es oligarquía, es imperialismo.
El pueblo resiste y, saben qué, desde hace 5 años estamos viviendo una transformación única. Sin ustedes, sin su preciosa sangre esto sería imposible. Por eso son eternos en el corazón del pueblo. Vendrán otros tiempos, tal vez difíciles. El imperialismo de Estados Unidos no soporta la libertad de Latinoamérica pero los pueblos ya no aguantan más a los yanquis.
Como decía San Martín “aunque sea en pelotas”, lo demás no importa.
Amadísimos hijos e hijas, seguiremos pujando con fuerza y con sangre para que la revolución siga naciendo.

Los besa y abraza
Mamá