ME QUEDO CON EL NEGRO



Si hacemos un breve repaso de los conflictos sindicales -comisión interna troska mediante- que tuvieron mayor exposición pública en los últimos años, creo que podríamos citar los siguientes casos:

- El conflicto del Casino Flotante
- El conflicto del Subte
- El conflicto de Kraft (ex Terrabusi)

Seguramente me achacarán que falta el conflicto de Indugraf; el de Massuh; el de Fate o el de los trabajadores de Oaxaca en México, pero por la naturaleza de la actividad; la metodología o el desenlace de la protesta, no llegaron a ocupar un espacio en las noticias de la misma forma que los arriba mencionados.

ALEARA (sindicato correspondiente a la actividad de los casinos) tiene como secretario general a Daniel Amoroso, actual legislador PRO cuyo liderazgo en el sindicato es en principio, deficiente. Fernández en la UTA no es lo que llamaríamos un "combativo" y por su parte, los trabajadores de Kraft tienen como representante de su actividad a Rodolfo Daer -secretario general del Sindicato de la Alimentación- cuyo pasado no es nada auspicioso y cuyo presente tiene poco que envidiarle al tiempo pretérito.

¿Qué tienen en común las tres actividades? Una representación poco combativa y que tiende a olvidarse de las bases (por no asignar otros cualidades que seguramente los comentaristas aportarán).

¿Por qué a Moyano no le explotan conflictos así en su Federación? Algunos lectores de Diario Perfil o de la Prensa Obrera (que sorprendentemente llegan a las mismas conclusiones) me dirán que se debe a la patota de Moyano que ejerce un control cuasi-patronal sobre las bases. ¿Alguien me puede decir con seriedad que Daer es menos patotero que Moyano? ¿Por qué entonces, a uno sí y al otro no?

Lo que sucede es que Camioneros tiene una dirigencia capaz de cercar 14 plantas para reclamar que una empresa multinacional como Cargill blanquee a 3000 trabajadores, mientras que Alimentación está literalmente dibujado ante 162 despidos. Entonces, los trabajadores de Camioneros no se ven en la necesidad de buscar dirigencias combativas por afuera de su central, ya que tienen un sindicato que, hablando en criollo: no se come una.

Es que como dijo cierto bloggero hace un tiempo en un viejo comment: Tras 40 años de militancia creo que la izquierda en el país no existió ni existe, es la sombra que proyecta(mos) el(los) peronismo(tas) cuando decepciona(mos).

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