El Discreto Encanto de Cobos



Este señor, que por los vericuetos de la Política ocupa un cargo para el que a todas luces no tiene aptitudes ni calidad moral, publicó una carta con el nombre de “Alguien tiene que ceder” plagiando el título de una mediocre comedia estadounidense.

Los medios, en un 90 por ciento opositores al Gobierno, crispados y muy nerviosos ante la cercana aprobación de la Ley de Medios Audiovisuales que terminará con la vergüenza de una Ley de la dictadura y con los monopolios, le dan mucho espacio a este político mediocre y pusilánime, quien sin el menor sentido de la vergüenza, se erige como líder de la oposición, y hablan del “enfrentamiento entre Cobos y El Gobierno”. Es curioso que el Nº 2 del Gobierno esté enfrentado con El Gobierno, o sea, con él mismo. Este “enfrentamiento” es publicitado y repetido hasta el cansancio por los medios. Como primera reflexión, pienso en un cuadro de esquizofrenia, una personalidad escindida, en la que una parte del yo trata de destruir a la otra, sin ver que al destruir a la “otra” se destruye a sí mismo. Siguiendo este razonamiento, se me presenta inmediatamente como imagen la acción destructiva del cáncer. En un organismo sano todo trabaja para el buen funcionamiento del mismo, cada célula, tejido, órgano y sistema realizan su aporte para ese fin. Por diferentes razones, algunas conocidas, otras hipotéticas, un grupo de células comienza a actuar escindida del todo y toma un camino diferente transformándose en un enemigo interno. Este grupo de células, nos coloca frente a diferentes alternativas de tratamiento, pero todas ellas tienen como objetivo desterrarlo para preservar la vida. Si no hacemos nada, el cáncer crece a expensas del organismo del que forma parte, terminando con su vida.

El vicepresidente claramente actúa como un tumor maligno dentro de ese organismo que es el Poder Ejecutivo, del cual es miembro. La mayoría de los argentinos apenas sabría su nombre, o ni siquiera, si no fuera por un hecho fortuito que lo catapultó a la fama aquella madrugada del 18 de julio de 2008. Ni en sus más delirantes fantasías se hubiera imaginado el mendocino alcanzar semejante nivel de popularidad. Demasiado parecido al que se tuvo que escapar en helicóptero de la Casa de Gobierno, dejando tras de sí un desastre económico y varios compatriotas muertos, no debemos subestimar la capacidad de hacer daño de este inescrupuloso oportunista. Hoy lo buscan y adulan nefastos personajes recién llegados a la política viendo en él la oportunidad de alcanzar posiciones a las que no podrían acceder por mérito propio. Un Jefe de Gobierno que tiene el descaro de llamar “Fascista” al Gobierno de la Presidenta Cristina Fernández, cuando tiene bajo su mando verdaderos Grupos de Tareas que desalojan familias utilizando las formas más violentas y dejándolas en la calle; que habla de la derrota en la Elecciones Legislativas del Frente para la Victoria, cuando su partido perdió el 50% de los votantes en la Ciudad de Buenos Aires y apura en forma descarada dictámenes para que salgan antes del 10 de diciembre, fecha en que cambia radicalmente la distribución de la Legislatura. Parece que lo que critica en el Gobierno Nacional no vale para él. Curioso criterio. Otro recién llegado por el poder del dinero, dueño de un canal de televisión y diputado, situación ilegal que a los medios no parece escandalizar ni preocupar, se arrima también al mendocino junto con otros personajes que ocupan el centro de la escena desde hace un año.

Yo me pregunto, cuando un tumor maligno crece ¿no debemos extirparlo antes de que sea demasiado tarde? El tumor no se va solo, no renuncia, no se retira dignamente, sigue creciendo hasta destruir al organismo y a sí mismo. Si alguien tiene que ceder, ¿porqué no cede usted señor Cobos?



Victor Richini 18 de septiembre de 2009