UNA MENTE BRILLANTE


Confieso que estoy conmovido. Una persona de conducta intachable, pura luz y bondad, además de su preclara inteligencia, que desde la pantalla del televisor nos ofrece un pensamiento elevado, reflexivo, profundo, que ayuda a pensar al ciudadano y actuar con prudencia, nos ha dado muestras de su responsabilidad y profunda convicción además de su honestidad intelectual y moral.
Por supuesto no nos vamos a detener en pequeñeces como comprar un automóvil importado con franquicia para discapacitados engañando al Estado (o sea, a todos nosotros) aunque me pregunto ¿Qué pena le cabría al que roba al Estado de esa manera en uno de los países donde al ladrón le cortan la mano, o la cabeza según la gravedad del delito? Tampoco nos vamos a meter con los negocios dudosos aprovechando una Asociación que se ocupa de chicos de la calle dirigida por un cura abusador; no, seamos serios que el asunto es serio.

Creo que la animadora actúa responsablemente, como corresponde a una persona bien nacida preocupada como todos por un tema tan candente como la Seguridad. Realmente, lo que más me ha conmovido es la espontaneidad y la pasión con que hizo sus primeras declaraciones, que tuvieron la aprobación unánime de toda la gente bienpensante, figuras representativas del Espectáculo y la Política y de lo más granado de la intelectualidad nativa. Me impresionó el contraste entre sus apasionadas declaraciones, (lo que muestra un verdadero compromiso ciudadano), con la tibia reacción de la mujer del profesor de gimnasia, que no pedía la muerte de sus asesinos como todos querríamos, sino simplemente Justicia. ¿Qué podemos esperar de un país en el que las víctimas piden simplemente Justicia en lugar de venganza y la aplicación de la Ley del Talión? Al que mata hay que matarlo. Y tal como nos aclara ella misma, eso no quiere decir Pena de muerte, porque claro, es católica como toda la gente como uno, ¿Cómo podría estar a favor de la Pena de muerte?
Estoy seguro de que sintió la misma furia y exasperación cuando era el Estado mismo quien decidía la vida y la muerte de cualquiera de nosotros, me imagino su impotencia cuando se enteraba del secuestro de familias enteras; de quien preguntaba por el destino de esas familias; de sus amigos y parientes, y sabía que eran llevados de la forma mas brutal a centros clandestinos, donde se los torturaba, humillaba y vejaba, se les robaba los hijos a las chicas que parían en esos centros, se les robaban sus bienes, se perseguía a sus familias y se los hacía desaparecer. Cuanto habrá sufrido pensando en los jóvenes que eran arrojados desde aviones al mar, vivos aún; noches sin dormir pensando en las madres que nunca conocieron el destino de sus hijos y nietos y cuando se atrevían a preguntar por el destino de sus seres queridos, eran humilladas y despreciadas en el mejor de los casos, y todo eso hecho por el Estado. Cuan insoportable le habrá resultado saber que esas madres y padres de hijos adolescentes en la mayoría de los casos, nunca tuvieron siquiera el consuelo de poder llevar flores a su tumba, porque el plan se cumplió a la perfección, perfectamente organizado y negar el crimen era la cobarde consigna.
Con cuanta zozobra habrá comprendido que se trataba de imponer un proyecto a sangre y fuego, un plan económico ideado por quien, formando parte del poder ilegítimo como ministro de economía, anuló el impuesto a la herencia al morir su padre,
quien le dejó su inmensa fortuna, la cual pasó intocada a sus codiciosas manos.
No se podía decir nada, había que callar, so pena de correr el mismo destino que las víctimas, por eso se mordería los labios y apretaría los puños por tener que callar y no gritar a quien quisiera escuchar “Los que matan tienen que morir” o ¿Dónde están los Derechos Humanos? Y esas preguntas de las que se hicieron eco otros referentes de la cultura que claramente representan el pensamiento de lo que llaman “la gente común”.
Cuanto alivio habrá sentido la conductora cuando pudo gritar, ahora sí, todo lo que sentía y guardaba en su corazón desde hacía tanto tiempo y nos devolvió a todos el orgullo de ser argentinos, porque nunca fue tan cierta como ahora aquella frase que decía “Los argentinos somos derechos y humanos”.

Claro que la diva comprende que hay una relación directa entre la miseria y el aumento del índice de delitos, y no se deja llevar por pensamientos lineales y pueriles como que todos los pobres son delincuentes, aunque por supuesto sabe que todos los delincuentes que van presos son pobres y éstos aumentaron pavorosamente a partir de 1976. En pocos años se destruyeron todas las conquistas que había logrado el pueblo y, ya en la Restauración del orden democrático, la infame década de 1990 terminó de aniquilar lo poco que aún quedaba, y tiene claro que es cuanto menos injusto achacar este estado de cosas al Gobierno porque cualquiera se da cuenta de que lo que se destruyó durante 32 años no se puede reconstruir en dos años o en seis. Todas las Fuerzas de Seguridad están contaminadas y se mantienen en sus filas secuestradores, torturadores y asesinos, disimulados entre personas honestas y valientes que ofrecen su vida por el Bien Común. Comprende muy bien, que los medios periodísticos no son como algunos ingenuamente creen, simplemente informadores, sino operadores políticos que responden a intereses económicos bien definidos y manipulan la información a su antojo y sin pudor alguno. Sabe también que hay muchísimos Jueces que fueron nombrados por un Gobierno ilegítimo y entorpecen los Juicios a represores y torturadores porque son cómplices.
Supongo que ahora que la conductora ha podido finalmente dar rienda suelta y gritar a voz en cuello sus convicciones mas profundas, se ocupará de que los asesinos Videla, Massera, Viola, Arguindegui, el cobarde Astiz, Acosta, el miserable cura Von Wernich, y todos los que masacraron a una generación, reciban su merecido castigo.


Victor E. Richini