MESA DE ENLACE-Un año de monocultivo de ideas

El acto principal, en Córdoba, mostró que el poder de convocatoria está muy bajo
A doce meses del inicio de la protesta, los directivos de la patronal del campo siguen sin sincerar su discurso y sus reales intenciones.

Por Héctor Pitluk
hpitluk@miradasalsur.com

Es posible que la escasa convocatoria conseguida por las entidades patronales del campo al cumplirse un año del inicio de la ofensiva desatada en marzo del 2008 se deba a que los dirigentes de la Mesa de Enlace no son lo que dicen ser ni defiendan los intereses que dicen defender.
Basta escuchar las palabras elegidas por el multimillonario que pretende representar a campesinos y pequeños productores, el actual presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati, cuando refiriéndose a funcionarios que ya no están en el Gobierno dice “todos desaparecieron, no queda ni uno solo, sólo quedan los mismos problemas de entonces”. Tratándose de un amigo de represores la palabra “desaparecieron” no debería pasar desapercibida, como así tampoco la referencia al represor Bussi cuando lo asocia, por un juego de letras, con su compañero Buzzi de la Mesa de Enlace.
Tanto en el acto de Córdoba, donde pusieron toda la carne al asador invitando a políticos ansiosos de votos, cuanto en las rutas, la concurrencia de público fue exigua.
Llama la atención la bajada de la nota de Clarín diciendo que en más de 30 localidades de la provincia de Bs. As. hubo actos de protesta, mientras en el texto sólo menciona 7, reconociendo que en la que más gente hubo asistieron 150 personas. Teniendo en cuenta que en la provincia hay 134 partidos con no menos de 4 localidades por partido, aunque fuesen 30 sobre un total de más de 536 tampoco sería significativo.
En realidad no es de extrañar, pues la cruzada campera sólo fue posible gracias a la activa
complicidad de los grandes medios de comunicación que, por ejemplo, jamás osaron preguntarle a alguno de estos dirigentes de qué trabajan, cuántas hectáreas tienen, cuáles son los números de su explotación o cómo sobreviven. Tampoco en todo este año han entrevistado nunca a un peón, un empleado, un changarín o un tractorista.
La más falsa de todas las premisas era la que rezaba que con retenciones se fundirían los sojeros. Después de un año siguen sembrando y ganando con la soja.
Poco a poco se fue demostrando que los argumentos que esgrimían eran falsos y simples excusas para defender sus rentas y privilegios extraordinarios.
Por fin la Mesa de Enlace confiesa sus aspiraciones políticas, mandando a sus dirigentes y asociados a participar de forma activa en las elecciones.
Doble fracaso. En el fondo es una doble derrota. En primer lugar reconocen que sus reclamos sectoriales eran en realidad reclamos políticos y no meramente económicos o técnicos. En segundo lugar pone en evidencia el fracaso del armado del “partido del campo” como expresión propia, ya que deben recurrir a políticos opositores y serviles.
Siguen diciendo que no hay diálogo a pesar de las reuniones periódicas con el Gobierno. No les alcanza. Como los 11 mil pesos por terneros “mal vendidos”, sin considerar que si se vendieron mal hay alguien que los compró bien y que muchas veces son ellos mismos, pues se dedican a la cría del ternero y al posterior engorde del novillo. Pero sólo quieren retenciones cero. Como dice mi amigo el Doctor “monocultivo de ideas”.
No es suficiente con las rentas extraordinarias. Para los monopolios y las multinacionales los negocios no pueden dejar de expandirse. Está fuera de la lógica del capitalismo actual detenerse en las superganancias. Los negocios, como el show mediático que producen, deben continuar. Por eso el territorio latino-americano es tan importante, pues la frontera agrícola aún tiene límites inalcanzados. No importa que en el camino caiga el Amazonas, los bosques nativos, la producción de alimentos, el agua, aumente el desempleo y la contaminación y la gente tenga que abandonar el campo, siempre y cuando los negocios avancen. Es la lógica neoliberal y tampoco importa que el mundo neoliberal esté derrumbándose producto de su propia voracidad.
Pero a no engañarse, son poderosos, no tienen escrúpulos y para atacar se valen de cualquier recurso.
Así lo hacen con dirigentes del Mocase y del Frente Nacional Campesino que son detenidos en Santiago del Estero por grupos especiales de la policía provincial en una operación que reedita el terrorismo de Estado. La lucha de estos campesinos es contra empresarios y políticos corruptos y en defensa del Pueblo Diaguita-Cacano que no renuncia a sus derechos territoriales.
Dentro de ese marco las alianzas que pretenden tejer se componen y descomponen, pues no están basadas en intereses populares, sino en mezquindades económicas para los dirigentes ruralistas, y políticas para los profesionales de la política. A tal punto que Felipe Solá no aportó al acto de Córdoba y nadie aclaró nada.
Mientras tanto su aliado Macri anunciaba el jueves 12 el adelanto de las elecciones porteñas para el 28 de junio, medida que a todos pareció razonable.
Es inexplicable entonces la cara de susto que tenían estos dirigentes a la tarde del viernes cuando la Presidenta anunció el adelanto de las elecciones a nivel nacional. Y eso que no lo haría por decreto si no mandando un proyecto al Congreso.
En 12 meses se podría haber discutido mucho y muy seriamente los problemas del campo y una política agropecuaria nacional Como lo ha hecho Bolivia realizando una reforma agraria y estableciendo un límite preciso al latifundio. Se podría haber discutido el problema de la compra de tierras por extranjeros o una opción al callejón sin salida adonde nos conduce el monocultivo de soja. En lugar de eso estos “señores del campo” han pretendido encerrarnos en un nuevo corralito.
Parece ser que para llenar el estadio de Forja en Córdoba con 27.000 personas hay que ser mono, pues efectivamente sólo lo consigue la Mona Giménez. Si apenas se es gorila, no se pasan de los 1.000 espectadores.