La renuncia de Jorge Macri y el efecto Gran Hermano



Tiempos felices, cuando Jorge Macri hacía campaña con Mauricio y De Narváez en la provincia de Buenos Aires.

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“Che, hay que tener cuidado con el primo porque está rodeado de chorros.” Eso le dijo Francisco de Narváez a Mauricio Macri, según quienes conocen bien las cuestiones internas del macrismo. El Colorado aludía, obviamente, a Jorge Macri.

El resultado ya es conocido. El primo del ingeniero tuvo que correrse de la conducción del PRO bonaerense para dejarla en manos de Néstor Grindetti –ministro de Hacienda del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires–, lo que revela que la mesa chica de las decisiones del PRO escuchó atentamente los consejos del diputado nacional De Narváez

Las fuentes agregan que la orden no era que solamente Jorge Macri abandonara la conducción del PRO en la provincia de Buenos Aires, sino que directamente desapareciera de la escena política. La movida fue a medias, pues el primo Jorge no se borró totalmente y allí está el PRO disidente aguantando los trapos.

Cómo pudo ocurrir esto es la pregunta que muchos se hacen y cuya respuesta pocos conocen. Lo que sucedió –según tres diputados macristas que prefirieron el anonimato– es que Francisco De Narváez hizo esta afirmación y además dijo que le constaba la existencia de dos videos en los que habría quedado registrada la imagen de gente cercana a Jorge Macri recibiendo dinero de empresarios vinculados a la construcción, que fueron beneficiados con proyectos legislativos del diputado provincial. De Narváez explicó con lujo de detalles cómo el ex diputado menemista Miguel Angel Toma le acercó ese material para prevenirlo de un posible escándalo.

Desde hace algún tiempo Miguel Angel Toma forma parte del entorno de Francisco De Narváez como asesor en temas de inteligencia y seguridad. Las grabaciones fueron planificadas por Toma en sociedad con Frank Holder, ex espía de la CIA, actualmente director de la rama iberoamericana de la agencia de asesoramiento de riesgo empresario FTI Consulting.

El tema es que De Narváez nunca se llevó bien con Jorge Macri. La prueba está en que la alianza que conformaron para las elecciones de 2007, bajo el sello “Unión-PRO”, duró muy poco tiempo y produjo la ruptura del bloque en la Legislatura bonaerense. Sin duda, las grabaciones permitieron sacar del medio a Jorge Macri en la difícil tarea de articular la fórmula de legisladores nacionales y provinciales para las próximas elecciones.

Esta no es la primera vez que Toma y Holder dan muestra de su gusto por el estilo 007. Por ejemplo, el ex secretario de Ia SIDE habría recurrido en alguna oportunidad a los servicios de FTI Consulting para satisfacer las necesidades de Eduardo Duhalde.

En su momento, Toma asistió al ex senador Duhalde en el equipamiento de seguridad de las oficinas del Movimiento Productivo Argentino (MPA) y en este trabajo contó con la ayuda de Holder como proveedor de la tecnología.

Además, hay otros antecedentes que revelan que Holder es proclive al espionaje travieso. En 2006, no fueron pocas las sospechas sobre su actuación en lo divulgado por la revista brasileña Veja acerca de supuestas cuentas bancarias que comprometían a distintos funcionarios de Brasil, incluido el propio presidente Lula Da Silva. Decían en ese entonces que Holder habría montado esa operatoria en sociedad con Toma.

En realidad, esta situación tenía un trasfondo que venía dándose ya desde 2004, vinculado con el interés por los negocios de las telecomunicaciones. Puntualmente el control de Telecom Brasil. Por ese entonces, el grupo administrador de la filial brasileña de Telecom (llamado Solpart) estaba integrado por Telecom Italia, el Grupo Opportunity y los fondos de pensión liderados por Previ. Para ser breves, los accionistas italianos de Telecom y la firma Opportunity se disputaban el dominio de Telecom Brasil. En el marco de esa puja apareció una denuncia presentada por Marco Bonera (que estaba a cargo de la seguridad de Telecom Italia Móvil –TIM– en Brasil) a partir de la cual se descubrió que el presidente de Opportunity, el banquero Daniel Dantas, había contratado los servicios de la agencia de investigaciones Kroll para monitorear a funcionarios y legisladores cercanos a Lula que debían aprobar la operación, principalmente en razón de que buena parte de las acciones de Telecom Brasil estaban en un fondo de pensiones administrado por el partido del primer mandatario brasileño.

A partir de lo denunciado por Bonera saltó a la luz que varios legisladores y miembros del gobierno brasileño eran extorsionados por Dantas, a quienes amenazaba con revelar determinadas “infidelidades” si no lo respaldaban con su voto. El encargado de manejar esas tareas de espionaje de Kroll a favor de Dantas fue Frank Holder, quien era por esos días representante para América latina de esta agencia. Holder se vio obligado a partir raudamente de Brasil para no ser detenido, aunque igualmente la jugada no le salió totalmente gratis. No mucho tiempo después, y a raíz de ese escándalo, tuvo que desvincularse de Kroll, firma ésta que a su vez debió pagar una cuantiosa indemnización a Telecom Italia para que el asunto no se espiralice.

De todos modos, Dantas siguió complicado judicialmente en el asunto, aunque después de algunas idas y vueltas logró ser eximido de prisión, no obstante siempre vinculado a la investigación, la que de alguna manera se agravaría a partir de lo publicado por la revista Veja.

Tal vez con la idea de “blanquear” un poco su perfil, Holder decidió mostrar su cara a través de un reportaje concedido a la revista Noticias en su último número, oportunidad que el ex CIA aprovechó para explayarse sobre cómo son los niveles de corrupción en tiempos de crisis, convencido de que cuenta con la suficiente autoridad moral para hablar de ese tema. Sólo una somera revisión de su pasado arrancaría una carcajada.

En definitiva, puede verse en esta situación a un Francisco De Narváez decidido a jugar fuerte, aun utilizando métodos que él mismo catalogaría como de la vieja política, con el fin de correr a sus competidores usando a Toma y Holder como empleados.