AMORAL SOLA: UN PERIODISTA CON VOCACION DE SERVICIO.


Por Claudio Diaz

Histérico, gimiendo como una gata en celo, Don Joaquín grita en el balcón de las julietas liberales su infinita pena por esos montescos montonerescos de la monarquía K que se pasan por el traste la seguridad jurídica, la calidad institucional y el respeto a las buenas costumbres del sistema, con tal de pasarles por arriba a los caputísimos capuletos del capitalismo.

Sufre el más amoral de todos los amorales de “nuestro” periodismo.

El gobierno ha decidido terminar con el curro de las AFJP y él salta como si le hubieran tocado la cola.

Lanza sus quejidos, uno tras otro.

Se rasca la barbilla y ha perdido tanto esa compostura de Richelieu de la colonia, que ya no le alcanza con el habitual sermón dominical que predica la sagrada palabra liberal desde el monasterio mitresco.

Y pide más espacio, y más, y más, en esa tribuna de doctrina donde la barrabrava más siniestra de la Argentina se junta para apretar a los contrarios, al árbitro, al público, a los vendedores de la coca y el pancho, a los neutrales, a todos.

Es tanto lo que tiene que decir en estos tiempos de peligroso populismo, que a Amoral Solá no le alcanza con la amonestación dominguera del diario más rastrero y venerador del pensamiento cipayo.

Y es así como aparece en la semana que va del 20 al 26 de octubre blandiendo un rosario de sermones: el martes, el miércoles, el sábado y, claro, el día del descanso. Joaquín está indispuesto.

Escribe: “En Madrid, cayeron por culpa de la Argentina hasta los valores de las empresas que no tienen inversiones en la Argentina”.

Claro, tiene razón… Porque, ¿cómo nosotros, estúpidos imberbes de apenas 200 años de vida, nacidos en el culo del mundo, vamos a atrevernos a arruinarle el festín a los bancos de capitales británicos, yanquis o españoles, veteranos de la explotación y la rapiña?

¡Joder, tío…!

Que estos argentinos no sólo han mandado las hormigas depredadoras a los Estados Unidos, sino que ahora también provocan el derrumbe bursátil de Londres, Nueva York, Madrid…

Amoral Solá es un hombre con vocación de servicio.

Hace tres años, cuando Kirchner le hizo un corte de manga a los franchutes de Aguas Argentinas, que querían aumentar el servicio un 40%, puso el grito en el cielo y cuestionó la decisión presidencial.

Escribió el 11 de setiembre de 2005, en La Nación, que el incremento era “insignificante” para la población.

Tres meses después de sacar la cara por el Grupo Suez, de capitales franceses, el embajador de ese país en Buenos Aires, Francis Lott, lo condecoró con la insignia de Caballero de la Legión de Honor de la República Francesa…

Y le dedicó estas cálidas palabras: “Pocos periodistas tienen tantos contactos en ámbitos tan diferentes. Hombres políticos, diplomáticos, no suelen atreverse a confiar sus análisis o confesar sus dudas como lo hacen con Usted”.

“Es que con Joaquín Morales Solá saben que pueden contar con su discreción y su gran profesionalismo”.

“Además del respeto y la admiración profunda que siente por Francia, siempre ha demostrado una gran atención y disponibilidad hacia esta embajada” (ver www.embafrancia-argentina.org).

Ahora dedicó casi toda esa semana de fin de octubre a escupir su saliva de hiel.

Empezó el martes 21 de octubre de 2008, cuando vomitó su odio de clase desde el mismo título: “¿Gastar menos o saquear? Saquear”.

Antes de atacar al gobierno por la decisión de terminar con las AFJP, metió en la historia (cuando no) a Perón…

“Desde que el primer Perón usó los fondos de las jubilaciones, por entonces puramente estatales, ningún otro gobierno argentino pudo evitar la seducción de hurgar en el dinero de los futuros viejos”.

Es exactamente al revés: la primera vez en la historia que alguien metió la mano en las cajas previsionales fue en 1956, durante la dictadura de Aramburu-Rojas.

Pero a Amoral Solá no le importa falsificar la historia porque así fue construyendo su carrera (como cuando negó conocer al General Bussi, con quien compartió asado y festejo por el Día del Periodista el 7 de junio de 1976…

¡Si hasta apareció fotografiado al lado del chacal en la Gazeta de Tucuman del día siguiente, y dijo que el de la imagen no era él…!).

El miércoles 22 de octubre tituló su análisis: “Otro edicto inapelable para salir de un apuro”.

Y apuntó sin una pizca de vergüenza: “Los futuros jubilados no estarán mejor con sus ahorros en poder de un Estado que ya, incluso cuando están aquéllos en el sistema privado de pensiones, les metió las manos en el bolsillo”.

¿Y del robo más descarado y escandaloso de todos los que cometió el liberalismo en nuestro país?

Amoral Solá no dice ni mu…

Casi 13 mil millones de dólares de ganancia en comisiones; sin invertir ni un peso, por el simple hecho de “administrar” la plata de otros…

Primero se llevaban casi el 50% y después bajaron al 30%.

En ninguna otra parte del mundo sucedió algo igual.

Por no hablar de las manganetas para “socializar” las pérdidas entre todos los afiliados, cuando las inversiones no salían bien.


¿Recuerdan el caso que involucró a la AFJP Siembra?

Entre 2001 y 2005, si la cotización de la acción comprada bajaba, el papel se asignaba al fondo de Siembra, y así la pérdida era contabilizada por los trabajadores que ahorraban para su jubilación.

En cambio, si el precio de la acción subía, otro era el comprador y se llevaba la ganancia (para despegarse de este bochorno el Citibank, dueño de Siembra, le vendió la AFJP a Met).

Después, en la misma nota del día 22, nos topamos con esta otra perlita: “Esos bonos están perdiendo valor porque la inflación es más alta que la que se les reconoce a los bonos. Fue el Estado, entonces, el principal depredador de los fondos privados de jubilaciones”.

Hacenos cosquillas, Joaquín, así nos reímos todos…

Y para rematar su rol de abogado del diablo, sentenciaba… “Los fondos de pensión no están bien ahora en ninguna parte del mundo (…) Sin embargo, nadie ahorra en esos fondos para cobrar sus dividendos en la próxima semana. Las pérdidas de ahora podrían recuperarse en los próximos años (…) Había sólo que tomar algunas decisiones que no serían muy populares, pero a las que Néstor Kirchner les huyó”.

Está muy claro: hay que seguir sacándole el jugo de las ganancias a los que menos tienen.

Si hacemos eso, el mundo volverá a confiar en nosotros y el gobierno podrá ser reivindicado como democrático, civilizado y republicano.

El sábado 24 de octubre de 2008, siempre en La Nación, escribió: “La sociedad argentina empezará a sentir los efectos de la decisión cuando vea, por ejemplo, que se acabó el crédito de los electrodomésticos. Las cadenas comerciales de esos artículos financiaban con créditos a largo plazo esas compras mediante fideicomisos en manos de las AFJP”.
Por lo tanto, sépalo la clase media cipaya y gorila de este país: si de aquí en adelante no puede comprar más plasmas, iphones y consoladores de 42 pulgadas, la culpa no será de las reglas de juego que impone el capitalismo imperial sino de los Kirchner, que se roban los créditos que las AFJP tan buenamente le daban a la gente.

¡Así que ése era el fin de los altruistas banqueros!

¡Usar la plata que aportan los trabajadores para que Frávega, Garbarino y Megatone nos vendan electrodomésticos en cómodas cuotas!

Adviértase, además, que al escriba le preocupa que no aparezcan los cuatro jinetes del Apocalipsis que puedan cabalgar sobre el pánico de la clase media para salir a correr otra vez al gobierno, como sucedió entre marzo y julio con el levantamiento sojero.

Dice en la misma nota del 24 de octubre: “El fastidio social es fácilmente perceptible, pero, al revés del conflicto con el campo, en el actual entrevero no hay cuatro dirigentes capaces de liderar la protesta”.

Esta convocatoria a la reserva moral antinacional para intentar una nueva “patriada” suena peligrosa en boca de estos generales mediáticos.

Y esto por cuestiones ideológicas pero también por una sencilla razón material.

La agenda de los diarios y la TV no sólo es importante por lo que induce e inocula en la cabeza de la gente sino fundamentalmente por lo que excluye.

Durante 10 años, siendo la compañía francesa Aguas Argentinas uno de los principales anunciantes, con una inyección publicitaria de 370 millones de pesos que fueron a parar a las arcas de diarios, radios y canales de TV, los medios (entre ellos Amoral Solá) silenciaron el incumplimiento del plan de inversiones que tenía que llevar adelante la concesionaria, mientras millones de argentinos eran privados del acceso al agua potable.

Ahora también se puede cortar el chorro publicitario de las AFJP, y Joaquín sabe al respecto: en su programa sobresalen los auspicios de los bancos Santander y el BBVA… (De todos modos, no sería de extrañar que en los próximos días la Mediocracia invente un nuevo actor social que en el rol protagónico de dirigente aefejotapeísta se convierta en un nuevo De Angeli).

Desvelado por nuestro destino, Amoral Solá también se encarga de resaltar la preocupación del Primer Mundo sobre el futuro argentino…

Seguimos copiando del mismo artículo publicado el 24 del mes pasado en La Nación: “Una videoconferencia entre economistas de las principales capitales del mundo convocada para analizar la crisis financiera internacional, ocupó una cuarta parte de su tiempo en examinar el caso argentino”.

Un economista inglés usó una metáfora para la conclusión final: "Se han metido en el féretro sin que nadie los empujara".

Pero, siempre y cuando le demos validez a esa videoconferencia mundial donde se habló de la Argentina, qué mejor que nosotros mismos los que decidamos el entierro que más nos convenga…

Si tantas veces los de afuera nos gatillaron en la sien para borrarnos del mapa, por qué no elegir morir con nuestras propias armas…

Experto en macartismo, más demonizador que el propio Satanás, para sembrar tempestades Amoral Solá grita a los cuatro vientos que al final Kirchner es igual a Chávez.

¡Uy, qué miedo…!

Aunque pensándolo bien, mucho peor es haber sido lacayo de Videla, Bussi, Martínez de Hoz y unos cuantos monstruos más…