AL PERONISMO SE LO SOMETE A UNA ESPECIE DE RAZZIA, DONDE SE LO PALPA DE IDEAS. Por Claudio Díaz

El antiperonismo tiene casi la misma edad que el peronismo, al igual que la confrontación del Periodismo contra el Peronismo. El Periodismo tergiversa la historia del Peronismo desde sus inicios, y con el correr de las décadas la influencia de los medios de comunicación ha sido cada vez más decisiva en la construcción de contrapoderes. Debiéramos analizar la aparición y el fortalecimiento de un nuevo sistema de dominación controlado por los medios de comunicación, al cual podríamos llamar mediocracia. Hoy el control del pensamiento se logra a partir del relato único, de la construcción de un discurso que hace creer a sociedades enteras que la verdad pasa por lo que establecen los detentadores de ese control. Y parafraseando a Perón, más allá que afortunadamente en el periodismo hay mucha gente que piensa en nacional, hoy para un periodista no hay nada peor que un peronista, ya que los periodistas se van formando y van pasando a formar parte de las redacciones de diarios y revistas o espacios en radios y televisión sin pensar si el discurso o la crítica que se hace sobre el peronismo tiene argumentación sólida. Desde el periodismo se somete al peronismo a una especie de razzia, se lo pone contra la pared y se le piden documentos, por supuesto que esos documentos que presenta el peronismo deben certificar que es democrático, se lo palpa de ideas, se observa su ropa, porque no es la que le gusta al establishment. En los momentos de baja intensidad, al peronismo se lo pone preso y se lo intenta sacar de la calle para que no cunda el mal ejemplo de lo que es, y en los momentos de alta intensidad, con el peronismo se han probado la mayoría de los métodos violentos, incluyendo la desaparición y muerte de miles de sus cuadros militantes. En esa razzia policial hay autores intelectuales que son los periodistas, quienes le calientan la cabeza a los que salen a perseguir al Peronismo para arrinconarlo contra una pared. Han elaborado historias que se contradicen con la realidad del Peronismo.
Estos intelectuales se enfrentan al Peronismo porque la revolución la terminaron haciendo un Coronel -después convertido en General- y una muchacha, sin que ellos le encuentren una explicación racional a este fenómeno. Esta situación genera una suerte de envidia y bronca frente a la construcción de una verdadera revolución que estos intelectuales no pudieron hacer a pesar de que se leyeron todos los libros y predicaron todas las revoluciones. Estas cosas se escriben desde la cultura y se ven como cosas serias, y lo lamentable es que grandes sectores medios terminan formándose con estas ideas de lo que es el Peronismo. Las zonceras de las que habló Jauretche hoy se revitalizan y vuelven a aparecer en los medios de comunicación. Al rato de estar en estos medios, son repetidas por muchos de los que están a nuestro lado de manera constante. Con el reciente voto del vicepresidente, desconociendo que su función principal que es acompañar el proyecto de un gobierno, se instaló la premisa de que triunfó la democracia. Si Cobos hubiera votado con el Gobierno y la ley hubiera sido sancionada, no hubiera triunfado la democracia y hoy estaríamos frente a otro discurso tanto del Grupo Clarín como de los principales comunicadores de radio y televisión. Estos son ejemplos de un pensamiento único y políticamente correcto que necesita el poder liberal para que ningún movimiento ni sector político le pueda disputar su hegemonía. A pesar de que haya tantos medios de comunicación que construyen un relato para demonizarnos y expulsarnos de la historia, el Peronismo siempre reaparece. Siempre vamos a volver y se va a seguir discutiendo sobre el peronismo, por esa capacidad fabulosa de resistencia que tiene.